La primera vez que leí Ciudades desiertas de José Agustín fue en un PDF en la primavera del 2023. No suelo leer en formato digital pero una vez que empecé no pude parar, veía mi vida reflejada en la novela, la cuál sería pecado encasillar como romántica, por sus muchos atributos, pero también sería mentira decir que ese romance no fue lo primero que me atrajo. 

Hay varios puntos que aclarar, este no es un ensayo ni una reseña, quizá una invitación a la lectura, pero más precisamente es, como todo, una excusa para la expresión. Dicho esto, puedo decir que sí, uno de los principales atributos de esta historia es el amor, más concretamente el de Eligio y Susana ( los protagonistas) que para muchos podría no ser del todo convencional, ni ahora, ni cuando el libro vio la luz en la década de los 80s. Quizá el punto de partida de toda la historia sea la búsqueda que inicia Susana para encontrarse a sí misma, sin decidirse en si Eligio le ayuda o no a esta misión, y él no tendrá más alternativa que contradecir su ser, luchar contra su propio machismo, con tal de no dejarla partir. Como todas las grandes narraciones, esta plantea más preguntas de las que responde y dedica la mitad de sus esfuerzos a criticar los Estados Unidos y su cultura, país a donde Eligio se ve obligado a ir a buscar a su esposa, mientras exalta su mexicanidad de una manera exquisita, sin caer en clichés folclóricos o anacrónicos. Por si esto fuera poco, el estilo de José Agustín es acaso el más irreverente, divertido y desenvuelto que hayan dado las letras mexicanas. 

En suma el libro es una pieza de arte, que como tal deja rastros, huellas que nos tocan de distintas maneras, y en mi caso no es la excepción, pues la esencia de Susana, fundada en su individualidad como ser, más allá de cualquier relación personal en que se encuentre, y la libertad bajo la cual sostiene su ingenio y su vida misma me hacen no solo evocar, sino volver a sentir a quién ya no esta. 

Recomiendo su lectura ampliamente, junto a toda la obra de José Agustín, a quien por suerte no he leído en su totalidad. A continuación reproduzco algunas frases ( por llamarlas de algún modo) extraídas del texto durante su relectura en los últimos dos días, tras por fin haber dado con el paradero del libro físico.

"lo que te estoy diciendo es que necesitaba estar sola, ver las cosas desde la perspectiva de mi propia individualidad, sin tener que compartir contigo, o con quien fuera cada libro, cada película..."

"vio que Eligio sacaba su cajetilla de Delicados y fumaba con intensidad. Susana sonrió levemente al ver los cigarros y comprendió que quizá en parte Eligio tenía razón, se hallaban atados por mil pequeños lazos invisibles, imperceptibles incluso..."

"¿a qué se viene al gabacho? A comprar, ¿no? ¡Pues compremos! ¡Si París era una fiesta, recitó Susana, Estados Unidos era una tienda!"

"Entonces explícamelo, yo no entiendo nada, solo sé que no debo de perder a esta compañera, te juro que no se trata nada más de que esté acostumbrado a ella, sino que en verdad siempre, toda mi vida, supe que Susana era para toda la vida..."

"Viejo, hay que considerar todas las posibilidades, y entre ellas destaca la idea de que Susana no regrese jamás..."

"lo que daría por ver un puesto de pepitas, a un miserable tragafuego en una esquina, a un chavo campesino que sueña con una bicicleta, ya no quería: le urgía regresar a México..."

"y yo aquí de pendejo total, porque qué chingaos estoy haciendo aquí entre pura gente que sepa la chingada quién es y que habla un idioma incomprensible e insoportable y que ni siquiera se da la mano al saludarse..."

"necesitaba a Susana, pero ella había demostrado que era la más fuerte, la más dura, y sabría Dios dónde estaría, y con quién..."






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