Estampas y memorias como flores amarillas
El siguiente texto fue escrito por mi querida amiga Vicky, y leído por ella en la presentación del libro "Estampas y memorias como flores amarillas" en la Biblioteca Central de Toluca "Leona Vicario" el sábado 16 de Mayo de 2026.
Conocí a Mario Pineda Chávez hace algunos años en el Taller Oliverio Girondo en el Centro Toluqueño de Escritores. He tenido el privilegio de leer sus textos y verlo evolucionar en su narrativa. Después de todo este tiempo, me encuentro de frente con su primera publicación "Estampas y memorias como flores amarillas".
Este libro del que habló profusamente y por instantes en lo que pensaba que nadie lo escuchaba. Leí cada renglón con el ritmo y tono de voz de mi amigo, lo sentí en cada página. Refleja la nostalgia que siempre lo ha caracterizado, su sentido de pertenencia tan particular para con el mundo, la importancia de la familia en su vida y la necesidad de experimentarlo todo a su manera.
En este libro, comparte su deseo de conocer las historias de quiénes lo rodean, como si para él fuera posible viajar en el tiempo, imaginar otras realidades, incluso de edificios en ruinas que tuvieron su época de gloria en otros tiempos.
A lo largo de sus textos, se describen acciones de los personajes que parecerían fortuitas, pero que nos dan indicios del carácter y ánimo del mismo autor. Establece estrechamente una relación entre soledad, ausencia y pérdida que experimenta a pesar de verse rodeado de gente.
La obstinación por recordarlo todo y evocarlo, se ve planteada en las anotaciones que hace uno de sus personajes en un cuaderno que carga constantemente para no olvidar nada y registrar hasta el más mínimo detalle.
Encontramos a un enamorado de los libros, la música; a un nómada que recorre las calles de las ciudades que habita en la búsqueda de la esencia de las cosas, en el afán de encontrar un propósito a todo aquello que se le presenta. Es palpable su amor por la ciudad de Toluca.
El compartir una copa, una cerveza, un cigarro, se manifiestan como resistencia a la soledad y al recuerdo, se sienten como una forma íntima de convivencia.
Ficción o realidad, la travesía de este libro se basa en la búsqueda de encontrar significado a lo vivido. El autor escribe: "nada es como la primera vez" llevándonos a la eterna melancolía de la pérdida y al registro de la misma.
La ciudad aparece siempre como escenario y testigo, podría ser alguna ciudad existente o desconocida, que cada cuál le ponga nombre y ubicación. "Debo mirar a la muerte fijamente", escribe Mario para nombrar aquello que no quiere enfrentar y lo sobrelleva a su manera. "El tiempo pasa y las heridas se vuelven menos fuertes, y entonces llega la vergüenza porque uno se siente bien cuando debería sentirse mal. Al final no queda sino perdonarse a uno mismo por no haber muerto en su lugar, por seguir vivo, por tener momentos de alegría que se viven ya sin él porque no lo puedo olvidar", escribe aceptando el dolor y la felicidad de seguir vivos cuando nos faltan aquellos que amamos.
La presencia innegable de "D", lo impregna todo desde la dedicatoria inicial y en textos como "El turista", "El solista" y "City of T". "Después de todo, ¿no dijo un mago alguna vez que la muerte no era sino el principio de otro camino?" Sentencia Pineda Chávez al final de "Héroe de leyenda".
Su necesidad de creación la palpamos en "La conífera mágica", con ese afán de darlo todo hasta llegar a la meta y sentimos su avidez por recorrer el mundo hasta la cima más alta en "Xinantécatl". Los amigos conviven como acompañantes del viaje que dan sentido a las experiencias vividas.
Todo el el libro es Mario. Al escritor le asombra lo sencillo, le parece sublime desde la belleza de la forma de una letra hasta un verso poético del ayer. Se describen mujeres exquisitas e inefables a las que simpre busca ver transparentes y llenas de sueños que lo complementan de un modo u otro.
Este libro es un recorrido nostálgico y fugaz de la familia, los vínculos y la amistad, de la locura e intensidad propias de la juventud como se describe en "El corral" o "Mi amigo el vampi".
A lo largo de la lectura encontramos la aparición recurrente de personajes que se entrelazan en un texto y otro como si fueran cameos involuntarios pero que siempre están presentes a su alrededor y que le dan cohesión y sentido de pertenencia a cada texto. Podemos ver en la banda "Cocodrilo" y en su vocalista, una referencia clara al gusto musical de Mario tan importante en su niñez, que permea hasta sus sentimientos de adolescentes y su adultez.
Habla de Cortázar, Rulfo, Julio Ramón Ribeyro, de los cuáles se nota su influencia. Mario Pineda Chávez, es un romántico que se embelesa de pequeños detalles que para los demás son insignificantes.
Finaliza con fragmentos pequeños de textos que divide en "Estampas" y "Memorias" que titulan en parte a este libro y que reflejan aún más la melancolía que embarga al llegar al final y no tener más hojas para dar vuelta a la página. Nos deja pensando en todo lo que hemos dejado ir pero nos acompaña sin desaparecer. "Es el tiempo, ¿qué pasará después de todo esto?" dice Mario en alguna línea que me hace decirles a los lectores, que este solo es el inicio de un autor que tiene mucho más que contarnos a través de su literatura.
Virginia GaLo
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